La decisión de entrar en un nuevo mercado nunca debe basarse únicamente en la intuición o en oportunidades aisladas. Para las
La decisión de entrar en un nuevo mercado nunca debe basarse únicamente en la intuición o en oportunidades aisladas. Para las
La decisión de entrar en un nuevo mercado nunca debe basarse únicamente en la intuición o en oportunidades aisladas. Para las empresas industriales, donde los ciclos de venta son largos y los costes iniciales elevados, resulta imprescindible evaluar de manera sistemática si un país ofrece el potencial suficiente para justificar una inversión comercial o técnica.
A continuación, se presentan los criterios fundamentales que permiten determinar si un mercado es realmente interesante.
El primer indicador es la existencia de una demanda clara, estable o creciente para el producto o la solución que la empresa ofrece.
Aspectos clave:
Un mercado pequeño puede ser rentable si la competencia es baja y los márgenes son altos; un mercado grande puede no ser interesante si los costes de entrada superan el beneficio potencial.
La presencia de competidores locales e internacionales proporciona información muy valiosa.
Conviene analizar:
Un mercado poco competido no siempre es una oportunidad: a veces existe poca competencia porque no hay demanda real. Por ello, la competencia debe interpretarse junto a los demás factores.
Las barreras de entrada determinan el esfuerzo necesario para comenzar a operar.
Elementos a considerar:
Además de la inversión inicial en viajes y prospección, deben tenerse en cuenta:
La rentabilidad debe calcularse considerando no solo la primera venta, sino el coste de mantener la operación durante los primeros 12–24 meses.
Un mercado es potencialmente interesante si:
La combinación de al menos tres señales positivas suele justificar un análisis preliminar profundo.
Evaluar si un mercado es interesante no consiste en buscar “oportunidades grandes”, sino en identificar mercados donde la empresa puede aportar valor, competir con margen y operar con estabilidad. Un análisis riguroso reduce riesgos, evita inversiones improductivas y permite priorizar países con verdadera probabilidad de éxito.
Para las pymes industriales, la evaluación profesional del mercado antes de su entrada no es un lujo: es un factor decisivo para garantizar crecimiento sostenible y procesos comerciales eficientes.